La mia estalló en millones de nanopartículas que aun estoy recogiendo del suelo. Las encuentro por todos lados: en los cordones de los zapatos, en los puños de mi chaqueta, hasta en el pañal de Jimena. Las guardo con cuidado en una bolsa de seda de color verde, para volver a construir, en un futuro que espero no muy lejano, mi paraíso, esa perfección que acaba de ser saqueada por el peor de los intrusos.
No solo necesito saber que esto es posible para afrontar lo que me aguarda a la vuelta del 2011, es que tengo la certeza de que es inevitable. Mi burbuja era muy, muy brillante, con miles de colores iridiscentes. Recuperarla se ha convertido en mi objetivo prioritario, y si para eso tengo que perder el pelo y medio pecho, tendré que comprarme un sombrero y un sujetador con relleno.
Esto acaba de empezar. Y estoy preparada.
Y yo también me estoy preparando para aprender de ti. Ya se que esas cosas estallan de golpe y sin más, pero aquí me tienes, recopilando todos los trocitos que me recuerdan a ti, y si me lo permites...los incluimos en tu bolsita de seda.
ResponderEliminarUn abrazo, valiente
Querida Laura. Soy una parte de tu cuerpo que se ha puesto tonta y mala. Como teta ya sabía que me esperaba un futuro complicado, siendo sobada, chupada, apretada y observada por hombres de todas las generaciones e intenciones. A mí me cae bien Jimena, la única que ha sacado lo mejor de mi misma y me ha tratado con torpe dulzura. No es mi intención amargate la vida. Ya verás como me curaré pronto y juntas volveremos a reinar en playas y dormitorios, en escotes, canalillos y toplesses.
ResponderEliminarMi hermana gemela no dice nada porque también se ha asustado, pero cada noche, mientras tu duermnes, soñamos que el bisturí nos quita ese grano que, dentro de nada, recordaremos las tres como la espinilla de una teta adolescente.
Besos, cariño.
Querida Doña Teta
ResponderEliminarTe escribo directamente a ti, y no al maldito grano como era mi intención, porque sé que tú me escucharás. Bueno, y también porque la carta al maldito grano estaba llena de barbaridades, que no llevan a ningún sitio.
Sabes mucho mejor que yo cómo es el cuerpo del que formas parte! Yo recuerdo una niña fantásticamente cabezona, que se convirtió en una joven llena de energía y vitalidad, dispuesta a comerse el mundo y en la que hace poco descubrí a toda una mamá. Una madre generosa, cariñosa, fuerte, juguetona y presente.
Querida Doña Teta, si quieres mete todo esto en la bolsa de seda verde. O no. Pero piensa que juntando esa cabezonería, esa energía, la vitalidad, la fuerza y todo lo demás, la conclusión está clara: la ganadora de esta batalla serás tú. Porque tiene que ser así. Porque va a ser así.
Vale, te confieso que además el granito de marras me está de un antipático que no veas.
Querida Doña Teta, te queda mucho por hacer y no siempre será fácil, pero pronto volverás a disfrutar de lo bueno que tiene ser una teta; sin malditos granos pero con mordiscos, chupeteos, sobeteos... ya sabes, una maravillosa vida de teta!
Y sin más, te recuerdo que aquí estoy, cuando haga falta. Muchos besines.
Mar.
Es maravilloso como adornas una realidad tan cruda,digamos que eres una referencia para todas las mujeres q han pasado,están pasando o pasarán/(por desgracia) por ste camino de espinas.Me acabo de unir a este blog,y ya forma parte de mi vida...es muy interesante la manera q tienes de escribir y desahogar algo q nos da tanto miedo a todas y todos...te mando mucho ánimo.eres una valiente!!
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