Odio este blog. Todo sobre él me da náuseas. Su degradado naranja, su fuente Courier, su subtítulo. Odio escribir en él. Solo que probablemente el odio no es al blog como ente, sino a los acontecimientos que derivaron en la necesidad de su existencia.
La gente me dice que tengo buen aspecto, que lo estoy llevando bien, que el no dejar que mi ánimo sucumba es una buena señal...que así se ganan las batallas. Hoy, por primera vez alguien me dijo "Te toca joderte". Creo que sus palabras no fueron esas exactamente, creo que dijo algo así como "Te toca estar convaleciente y te tienes que joder". Y me sentó bien, a decir verdad. Antes de que salgan corriendo de sus casas a hacer cola en mi puerta para decirme que me joda déjenme intentar dar forma a lo que tengo en la cabeza.
Todas esas personas que me preguntan, que me hablan de mi fuerza y mi estado mental, lo hacen desde el corazón, lo sé. Desean, casi tanto como yo que todo esto se acabe cuanto antes y que la palabra cáncer no forme parte de nuestra familia nunca más. No son falsos ánimos, no es paternalismo. Son sentimientos reales, deseos reales y sinceros. Pero por una vez alguien me dijo, sin preguntar, lo que yo estaba pensando. Me toca joderme. No hay más.
Día cuatro después de la quimioterapia (no pienso llamarla nunca más quimio: es un diminutivo demasiado cariñoso) y la tripa sigue patas arriba, así que estoy enfadada. Por todo. Por no haber estudiado veterinaria, porque hay un tipo que se dedica a traducir libros que debería traducir yo, por no haberme ido a vivir a un pueblo perdido de Alaska cuando tuve la oportunidad. Pero sobre todo estoy enfadada porque Jimena tiene fiebre y un padre más un cuarto de una madre para cuidar de ella. Eso enfadaría a cualquiera.
Ese cuarto de madre, ya lo quisieran muchos. La fiebre va pasar y vendrán otras más, lo sabes. Enfádate todo y más, lo que te de la gana, incluso con tu blog, que es estupendo.
ResponderEliminarY bueno, por bien que lo estés llevando, parece normal y lógico que caigas en el cabreo, la rabia y la tristeza de cuando en cuando. De lo contrario algo no iría bien en esa cabecita, creo.
ResponderEliminarTodos tienden, con sus mejores intenciones como tú dices, a animarte y darte su punto d vista. Pero imagino, sé (creo), que después todos volvemos a nuestra casas con nuestros no-problemas y nuestro dia a dia, y ahí se quedan tú y Nasser... Es posible que tenga razón quien dice que toca joderse. Pero jode que toque.
... alehop! Hola, David empieza a llevar estrategias que no sé si me servirían -lo del teatro y las libras a la salida moló-, ya que, a veces no sé en qué punto está la situación (llamémosla de apalancamiento provisional en movimiento uniforme rectilíneo al precipicio). Observo como en la pequeña aldea la batalla se fragua contra David como objetivo central. El particular Stephen, intruso malintencionado y voraz, sigue siendo un refugio temporal -el hombre es un lobo para el hombre(Thomas Hobbes)-, quizás sea eso lo que lleva a los desequilibrios de mi doctora directa a la bancarrota. La sonrisa de Tom y Molly permiten que sea resistible el vendaval.
ResponderEliminarLa fiebre pasará y también la pequeña rubia de cachetes "mercedianos" permitirá que la normalidad vuelva pronto a los 37º (ambientar con Radio Futura). Espero contribuir a ello aunque sea con unos donettes frescos.
Si lo está teniendo medio mundo estas semanas, ¿por qué no vas a tener tú tu particular Día de la Ira? Como bien sabemos las asturianas, unos cuantos "¡¡¡mecagüenmimanto!!!" a tiempo alivian que no veas.
ResponderEliminarGuarda estos abrazos que te mando para cuando el cabreo dé paso a las ganas de mimos.
Creo que no, creo que no te toca joderte, esa etapa entiendo que ha pasado desde el día que te dieron ese puñetero “regalo” de no sé quién y que no se desea a nadie, ahora toca sobreponerse y esta etapa sí que es jodida. Jodida porque cuando se tienen las tripas bocarriba y las fuerzas laxas, supongo que todo es una kk y encima viene un “godo” del más allá a decirte ¡arriba el ánimo¡ ¡sonríe¡ como si fuera para una foto, pero este individuo seguirá “soplando” en este blog que, en Courier o “redondilla, creo que es uno de esos globos que te decía. Deja que entre todos lo vayamos hinchando.
ResponderEliminarUn beso, que sé que te llegará, porque te lo envío con la técnica del “silbo gomero”, que va de cumbre en cumbre y de ola en ola, esperando que te pille con una sonrisa y a Jimena sin fiebre y para Loli, tu mami, no se lo enviaré, se lo darás tú de mi parte y así tendrás una excusa para que te dé otro abrazo más, que sé que no escatima, pero uno más no sobra.
Llueve en El Bierzo y esta humedad moja el corazón pero no borra la memoria.
¿Por dónde andas?
ResponderEliminarVuelvo de viaje, me asomo a la ventana y no estás.
Ya sabes que en mi barrio las ventanas son fundamentales; no se abren tanto para ventilar como para escuchar al vecindario. Y cuando estudiaba oir pronto el grito de guerra: "Míguel, ¿saques el balón?". ¡Hala!, a apagar la radio y salir corriendo a la calle.
Para los equipos echábamos, no era ético dejar a nadie fuera y había que igualar potenciales.
Cuando alguien no salía en una semana, como tú ahora, íbamos uno tras otro a buscarle. (Salvo que ya supiéramos que estaba castigado porque lo pillaron robando cobre)
Desde abajo, para que se oiga por la ventana:
¡¡¡Lauraaa!!!, ¿sales a jugar un poco?