martes, 24 de mayo de 2011

La insoportable normalidad del ser

No hay dolor. No hay molestias. Mientras escribo esto recorro mi cuerpo con todos mis nervios y descubro, atónita, que aquellos pinchazos tan dolorosos como angustiosos ya no están. Los efectos de la quimioterapia van desapareciendo y mi cuerpo vuelve, lentamente, a mis treinta y tres años. El pelo va creciendo y la piel vuelve a tener color. Pero con la remisión de estos efectos aparece la inseguridad. Una vez retirado el muro de contención ¿volverá a crecer el tumor? En los últimos días he tenido cáncer de pulmón (dos veces), cáncer de hígado (unas diez), un tumor cerebral mientras me duchaba esta mañana y cáncer de pecho (derecho, el otro) casi constantemente. Claro que mi cerebro, ese que no tiene tumor alguno, es capaz de controlar esta incontinencia hipocondríaca y los tumores mortales desaparecen espontáneamente del mismo modo que aparecieron.
Supongo que es un miedo natural con el que tengo que aprender a vivir, el miedo a la recaída. Habiendo oteado por el horizonte un desenlace quasi fatal creo que es normal tener pavor a volver a empezar. Pero después de todo lo que he aprendido, de cómo he llegado a conocer el funcionamiento de mis emociones, creo que esa es una situación que voy a poder controlar aplicando tan solo un mínimo de disciplina emocional.

Aun no ha pasado un mes desde la última sesión de quimioterapia, pero esa sala- con sus sueros, sus máquinas, sus agujas- parece algo muy, muy lejano a pesar de que sigo teniendo ese sabor tan característico, que huele a dolor de venas,  en el velo del paladar. El resto del cuerpo, de vuelta a la normalidad. Es algo muy extraño.
Queda aun, a corto plazo, una nueva etapa: la radioterapia, programada para que dure más o menos cuatro semanas. Empezaremos pronto, en un par de días. Mientras tanto, yo sigo con mi medicina alternativa que consiste en sesiones continuas de risoterapia y mimoterapia dirigidas por Jimena y Nasser. Cada día estoy más convencida de ellos son mi verdadero muro de contención.

Besos y tararás

6 comentarios:

  1. Me releo y me corrijo: treinta y cuatro...

    ResponderEliminar
  2. Con tus miedos e inseguridades, y aunque suene ñoño, eres un ejemplazo de cómo afrontar la vida y esa tremenda zancadilla que te ha metido. Campeona!!!! Besotes

    ResponderEliminar
  3. Marta en Mallorcamartes, mayo 24, 2011

    Si ya te estás quitando años es buena señal: coquetería. Y en las fotos pelicorta te veo ssssssssstupenda (Feisbuk mediante). La radio-T es otra fase. Otra que superarás.

    Echaba de menos leerte, flor.

    ResponderEliminar
  4. ... alehop! Las fases médicas caen como el muro: cuestión de tiempo arropado de valor. Últimamente y viendo mi entorno me he acostumbrado a montar en trapecio para verlas venir en movimiento (como dice la canción). El disparate es total dentro del silencio. Supongo que también son fases movedizas que será mejor ahogar rodeados del líquido de Clooney y berlinas chocolateras con la buena compañía de ustedes.¡¡¡Muuuuuaaaacccc!!!

    ResponderEliminar
  5. Ahora, con tu maravilloso muro de contención, te vas de relax y te recargas de fuerza para seguir. Una fase más, más corta, espero que menos dura. Cuando te des cuenta, superada. Y así, llegará el verano, y con él el sol, las cervecitas, las visitas a la piscina con las peques y tantas cosas más. Y tu recuperación. Y brindaremos por ello. Tanto!

    ResponderEliminar
  6. Miguel Ángel (Langreo)lunes, junio 06, 2011

    ¡Hola!
    Anduve yo un poco así; que si preparar un viaje, que si hacerlo..., y no atendí a lo que debía.
    Bueno, que hola y que no vayas a dejar de escribir.
    Besos.

    ResponderEliminar