lunes, 20 de junio de 2011

Mi rutina con y sin cáncer

He comprobado cómo va a ser el resto de mi vida. Y no tiene gracia. Cuando dije aquello de "el miedo podré controlarlo con un poco de disciplina" me refería al día a día. Claro que cuando, de repente, aparece un dolor en un hueso (zona adonde, por cierto, se suele extender el cáncer de mama) el miedo se materializa y no hay hacia dónde echar a correr. Porque una cosa es una recaída (que yo interpreto como "mismotumor-mismositio) y otra cosa es otrotumor-otrositio. Para colmo, las palabras de la oncóloga no tranquilizan: "Puedes tener dolores tontos, como todo el mundo. Lo que no me gusta es que esos dolores duren muchos días". Al final lo que pasaba era que tenía el hombro sobrecargado por Jimena, pero, joder, qué angustia.

Imaginé empezar de cero: pruebas mil, nervios mil, dolores mil, venas maltratadas... Una vez en el ajo sé que podría con ello, pero visto desde aquí, desde mi cuerpo recuperado y (supuestamente) sano... las fuerzas flaquean un poco. Claro que no es mi estado habitual, pero cuando pasa es demoledor.
Los días van pasando y la mayor parte del tiempo la paso en estado normal, como si estuviera de año sabático. Porque una vez terminado el calvario y asumida mi condición social (enferma crónica potencial) el día a día es tan llevadero como el de cualquiera que esté leyendo estas líneas. De alguna manera el cáncer ha pasado a formar parte de mi vida y ya casi ni le presto atención. Como un señor muy pesado que me siguiera a todas partes y al que no hago demasiado caso, con la esperanza de que se dé por vencido y se vaya por donde ha venido. Esto no quiere decir que esté obviando lo que me ha pasado y lo que significa, simplemente que sé que no puedo gastar toda mi energía en (¡ahora mismo estoy viendo cómo Jimena intenta quitarse un calcetín con la boca! Fracaso estrepitoso.) pensar constantemente que todo va a ir bien. Es agotador. Así que, a excepción de esos días en los que tengo un dolor tonto, anímicamente ando  por el mundo libre del cáncer.

Y de ahí viene esta larga ausencia. Cada vez necesito menos sentarme a poner las cosas por escrito, porque apenas necesito la terapia que supone para mí. Supongo que cuando me llamen para la radioterapia, y esté de nuevo en modo hospital, con quemaduras, incómoda y dolorida y con las vacaciones chafadas por la maldita lista de espera volveré a usar esto más a menudo y vomitaré y compartiré esa montaña rusa.
Mientras tanto, todo en orden a este lado del mar. Calma total.

Besos y tararás

Laura

5 comentarios:

  1. Por este otro lado entonces disfrutaremos también de estos silencios, tan llenos de calma. Mientras tanto, y aunque no haya vacaciones de verdad, ¡a disfrutar! sobre todo con esa cabritina roedora de calcetines :) Besines a montones
    mar.

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  2. Mi niña me quedo sin palabras cuando leo estas cosas, sobre todo cuando a veces el día a día nos resulta ser un coñazo, la purita rutina, que rollo; pero cuando leo estas reflexiones me alegro de lo que tengo y me quejo menos. Toda una ayuda tu escrito. te felicito por tu valentía y tu sinceridad y te deseo que el "señor pesado que te acosa" se vaya como bien dices por donde ha venido. besitos

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  3. Las artistas tenéis que escribir cuando os dé la gana.
    Ya ha llegado el calor a la Península, no creas tú que el resto tenemos ganas de otra cosa que sentarnos en una terraza a ver la mar, sidra a mano.
    Besos desd'Asturies, corazón.

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  4. Marta en Mallorcamartes, junio 21, 2011

    Echaba de menos leerte en plan extenso, aunque ahora te vea a menudo vía Facebook.

    Me alegra verte hablar de normalidad; entiendo los ecos de miedo que vienen cuando hay una molesta, un dolor o una sospecha.

    Pero sé que tú puedes, amiga. Ni quimio, ni radio, ni señores pesados podrán con la sonrisa de oreja a oreja que viene a mi cabeza cuand pienso "Lauri".

    Y si flaqueas, Jimena se chupará un pie, o comerá arena, o dirá que tienes el coco rojo, para que no se te olvide qué es lo importante.

    Achuchones.

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  5. Si las causa del abandono de tu blog es la vuelta a la normalidad, me gustaria no leer ninguna de tus reflexiones.

    Pero ya que te iniciaste en el hábito de la reflexión excrita, podrías encontrar nuevas razones para continuar.

    A mi se me ocurre una. La de seguir regalándonos a tus apasionados lectores tus ideas. Continuar descubriendo dia a dia tu maravillosa forma de ver la vida, ahora desde la felicidad, sería algo por lo que podría pagar.

    Quiero seguir disfrutando de ti, aunque sea en la distancia.

    Un beso enorme.

    Tote

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